Decidido en cambiar mi vida dejo el trabajo que me mantenía fuera de casa, me mudo con mi madre y empiezo a trabajar en una empresa familiar. Una vez por semana iba donde mi nutricionista, la mejor. Empiezo una dieta proteínica hipocalórica para bajar de peso previamente a la cirugía.
Bajo de peso muy bien las dos primeras semanas.
Bajo de peso bien la siguiente, y empiezo a estancarme.
En 1 mes logré bajar la impresionante suma de 8 kilos.
Me fue bien, la gente empieza a darse cuenta que mi monumental barriga empieza a reducirse.
A finales de Marzo de 2015 había logrado bajar 11 kilos. Pesaba 134 kilos.
Viajo de nuevo a Lima para citarme con el doctor.
Me dice: "Nosotros no tenemos la culpa de ser gorditos". El doctor era súper flaco y eso me pareció más una forma de vender. Me mandó a hacerme unos exámenes. Varios. Caros. Para esto yo siempre he sufrido de fobias a las agujas, he tenido pesadillas con ellas y simplemente dejarme sacar sangre ya era un gran paso en esta batalla.
Me hicieron una video-endoscopía. Me acompaño una señorita que ha trabajado toda la vida con mi familia y que ha sido como mi niñera y un amigo de muchos años. Mi madre me dijo que tenía que decirle a alguien que me la haría así que cumplí con decirles a ellos. Me sedaron y cuando desperté estaba todo listo. Estaba muy mareado y en verdad no tenía ni idea que había pasado. "Te he metido una cámara en un tubo por la boca y te he visto el estómago". Cuando vi el tubo que había entrado me empezó a doler la garganta. El doctor encargado me entregó un frasco y me dijo que vaya a hacerle una biopsia porque podía tener Helicobacter Pylori.
No entendí nada pero lo hice. El día jueves tenía mi otra cita con el cirujano para darle mis resultados,
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